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viernes, 20 de agosto de 2010

LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA (3)

LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA(3)
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL:
LA HUMANIDAD DEJA DE LADO SU CONDICIÓN NATURAL

(Continuación de:  http://blog-de-mag-ambiental.blogspot.com.ar/2010/08/la-humanidad-y-la-naturaleza-2.html)
El cúmulo de conocimientos, en su mayoría empíricos, atesorados desde sus orígenes por los humanos, constituyen la base cuantitativa que gracias a la invención de la máquina de vapor, le permitieron dar ese trascendental salto cualitativo posteriormente llamado REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.
Ese salto cualitativo tuvo su mayor expresión en la gran disponibilidad energética móvil (posible de ser llevada lejos de las fuentes de energía) que significaba el motor de vapor y fue decisivo tanto en la posterior evolución económica y social (surgimiento y desarrollo del capitalismo por sobre el feudalismo imperante hasta ese entonces), como en la evolución del estado colectivo de conciencia que regía las relaciones de la humanidad para con la naturaleza.
A partir de allí, la humanidad tuvo capacidad potencial como para influir significativamente sobre la naturaleza. Crecía la avidez de materias primas naturales de las nuevas industrias, al ritmo de la creciente necesidad de productos elaborados por parte de la sociedad en su conjunto. De ese modo los recursos naturales, tanto renovables como no renovables, sufrieron el impacto de esas demandas.
El artesanado previo, máximo elaborador de materias primas antes de la Revolución Industrial, solo podía hacerlo al ritmo de sus músculos, o de la energía de alguna rueda hidráulica, o eólica. Tal ritmo armonizaba con la autorrecuperación natural de los ambientes. Por otra parte, el estado colectivo de conciencia forjado milenio a milenio, hacia que la humanidad respetase a la naturaleza y que hasta le temiese, o le adorase.
Pero este enorme salto cualitativo dado en lo energético, significó PODER en todos sus aspectos. y La creciente acumulación de poder culminó rápidamente como otro salto cualitativo: en este caso en el estado colectivo de conciencia. Aquélla armonía primigenia con la naturaleza, en principio fue trocada en indiferencia y luego, en no pocos casos, hasta se convertió en desprecio. El progresivo sentimiento de superioridad que la humanidad se forjó con sus obras y logros cada vez mayores, hizo que surgiera ese dualismo que prima hoy en día: humanidad por un lado, naturaleza por otro.
Posteriores desarrollos técnicos y científicos en el ámbito energético, tales como el motor de combustión interna, la transmisión de la electricidad a grandes distancias y la producción de electricidad en gran escala en centrales térmicas convencionales primero, luego en centrales hidráulicas y por último en centrales térmicas de fisión nuclear, trajeron aparejada una enorme versatilidad en la disponibilidad energética.
Con tal versatilidad energética, la humanidad pudo moverse con mayor velocidad y con mayor intensidad, en pos de recursos naturales. Pudo penetrar más profundo en la corteza terrestre en busca de minerales; pudo sumergirse más profundo y por más tiempo en los mares (en la mayoría de los casos, con fines bélicos); pudo elevarse en la atmósfera hasta escapar de ella y pudo someter a su libre albedrío a una biosfera tan indefensa como incomprendida.
Los avances tecnológicos, en su mayoría impulsados por la creciente posibilidad de lucro que estos permitían obtener a partir de la elaboración masiva de recursos naturales, se tradujeron en una presión descontrolada sobre estos últimos. Lamentablemente y hasta entrado este siglo, las ciencias naturales no contaron con una fuente impulsora semejante y en general marcaron a la zaga de esas fuerzas que literalmente saqueaban puntualmente la naturaleza.
Continua...
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domingo, 15 de agosto de 2010

LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA (2)

Cosecha de Sal común
DISPONIBILIDAD
ENERGÉTICA
DE LA HUMANIDAD
Y SUS RELACIONES

CON LA NATURALEZA
Prehistoria, Antigüedad y Medioevo:
La Humanidad
como parte de la naturaleza

(Continuación de: http://blog-de-mag-ambiental.blogspot.com.ar/2010/08/la-humanidad-y-la-naturaleza-1.html)
Luego de la introducción y para avanzar en el tema, lo primero que debemos tener en cuenta es que en la superficie del planeta (en las interfaces existentes entre la Litosfera - todas las rocas sólidas -, la Biosfera - todos los seres vivos -, la Hidrosfera - toda el agua - y la Atmósfera - todos los gases que envuelven a las demás esferas -), los procesos naturales ocurren en un sistema termodinámico abierto: el Sistema Exógeno Terrestre, o lo que genéricamente denominamos Naturaleza. ¿Y por qué es un sistema termodinámico abierto? Porque la energía que lo moviliza proviene de afuera del sistema. En la naturaleza, todos los cambios en el estado de la materia ocurren gracias al ingreso de energía externa al sistema: más del 98% de esa energía es Energía Radiante Solar. Esta moviliza la Atmósfera (produce vientos) y la Hidrosfera (moviliza el ciclo hidrológico, o sea, toda el agua que se mueve sobre la tierra = nubes, lluvia, ríos, y también tiene importancia en las corrientes marinas.) Además moviliza la vida y todos los procesos biogeoquímicos, a partir de su captación en la fotosíntesis de los vegetales.
En este contexto, desde sus inicios la humanidad evolucionó como parte de la naturaleza y en
armonía con ésta. En sus etapas primitivas, los seres humanos solo disponían de la energía de sus músculos, o la de los músculos de aquellos animales que fueron domesticando.
Al avanzar su desarrollo intelectual, tuvieron mayor éxito en la adaptación al medio respecto a otros consumidores. De ese modo fueron ocupando sitios más elevados en la pirámide trófica (pirámide de alimentación cuya base son los vegetales como productores primarios y sigue con los consumidores primarios, que son los herbívoros. Luego siguen los consumidores secundarios, que son carnívoros. Termina con hongos y bacterias que degradan todo tipo de materia biogénica muerta).
De todos modos y dado que la energía de la que disponían los humanos, no era mayor a la de otros consumidores, la humanidad mantenía un estado de interacción armónica con el resto de la naturaleza. Pero al dominar el fuego, su evolución tuvo un salto cualitativo trascendental en el aspecto energético, pues aumentó su capacidad de adaptación. Mejoró su dieta cocinando alimentos; calentó su cuerpo y pudo habitar ambientes naturales más fríos; fabricó útiles de cerámica y hasta logró fundir metales.
El fuego es una liberación relativamente rápida de la energía solar acumulada en los combustibles empleados (en aquel tiempo, principalmente madera, huesos y excrementos de herbívoros), merced a procesos fotosintéticos previos. Por ello su empleo no influye en la ecuación termodinámica global de la naturaleza. Además su uso estaba muy focalizado a pocas actividades, por lo que los humanos no tenían elementos como para pensar que de alguna manera se estaban diferenciando de la naturaleza, o estaban "dominándola", como ocurrió mucho tiempo después. Ya lo veremos en próximas notas. Gracias. Cuídense. MAG
Ahh! Y recuerden que "...antes de pensar en dejarles un planeta mejor a nuestros hijos, deberíamos pensar en dejarle mejores hijos al planeta!"
Continúa...
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Fotografía: cosecha de sal común en salina San Máximo (provincia de La Pampa, Argentina)

jueves, 12 de agosto de 2010

LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA (1)

Cosecha de cereales en Buenos Aires
LA HUMANIDAD
Y LA NATURALEZA
PASADO, PRESENTE Y FUTURO
INTRODUCCIÓN
Con esta nota avanzaré basado en los conceptos de los párrafos selectos de Alberto Ranea, publicados en las seis entradas previas  (en la nota de este enlace y en las cinco siguientes). Especialmente trataré el tema ambiental desde un enfoque unitarista. Ranea dejó muy claro que en la “opinión pública” prima un enfoque dualista que ha llevado al estado actual de esquizofrenia en el “discurso ambientalista” dominante. Discurso que por un lado se opone prácticamente a todo lo que signifique progreso bien entendido, mientras que por otro lado, sus promotores no dejan de lado ninguno de los beneficios que el progreso pone a su alcance.
Ranea, insisto, habló de un dualismo al que bien le cabe el adjetivo de  hipocresía, como lo dije en alguna nota previa. Y también le cabe el adjetivo de oportunismo. Porque la base filosófica de las izquierdas es unitarista por excelencia; pero en cuestiones ambientales, los "progesistas de izquierdas varias" enarbolan un claro discurso dualista, como surge de la experiencia diaria y como bien analizó Ranea enm su escrito. Eso pone en evidencia que, o bien sus cultores no tienen idea de cual es la filosofía que los sustenta, o bien se montan al discurso dualista de los ecologistas, con tal de "hacer bulto" en cualquier causa.
El análisis de la evolución humana del que hablaré en estos escritos, parangonado con la evolución de su disponibilidad energética desde el hombre prehistórico hasta el presente, fue expuesto por Forbes, con un enfoque algo distinto y con mucha mayor profundidad.
Del mismo modo, Novik, investigador de la ex-Unión Soviética  durante el apogeo de la misma, desarrolló de manera muy clara el enfoque unitarista de la naturaleza, al que adhiero. Este excelente investigador
consideró a la humanidad junto con sus logros científicos y tecnológicos, como parte de la naturaleza. Ya lo veremos en detalle. Jaleé; Hayes; Halarcy y Bergman, entre otros, desarrollaron el tema de las distintas alternativas energéticas. En la próxima nota entraré en tema. Gracias. Cuidense. MAG
Continúa...
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NOTA: al final pondré las referencias bibliográficas de los autores que haya mencionado. Vale
Fotografía: Cosecha de trigo. pcia. Buenos Aires (Argentina)

miércoles, 11 de agosto de 2010

EL MEDIO AMBIENTE Y LA "OPINIÓN PÚBLICA" (6)

EL MEDIO AMBIENTE
Y LA "OPINIÓN PÚBLICA"(6)
Sexta parte de párrafos extractados del texto de A. G. Ranea ("El Rey Salomón en la arcadía del ideologismo: Ciencia, medio ambiente y el invisible actor humano en el drama ecológico de fin de siglo." En: F. Goin y R. Goñi, (eds.) Elementos de Política Ambiental. 17-27. H. Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, 1.993.)

Para concluir lo visto previamente, sigue diciendo Ranea:
"La crisis ecológica de fines del siglo XX [y principios del siglo 21, agrego yo, MAG] desnuda así el hecho de que, lejos de ser el resultado de la acción de un inerte y no-humano agente llamado 'ciencia', todas las sociedades se han conformado de manera tal de poder utilizar sus beneficios en grado sumo, algunas con mayor éxito, otras sucumbiendo ante el oportunismo y la falta de escrúpulos de las más fuertes. En la estrategia colectiva generalizada para poder adueñarse de los beneficios de la ciencia y de la técnica modernas, ha sido decisivo que todas las sociedades aceptaran una regla del juego básica aunque fatal para la gran mayoría de los hombres: hacer desaparecer a los verdaderos actores del proceso de invención y aplicación de la ciencia, con la finalidad de aprovechar sus beneficios sin tener que dar cuenta de los múltiples conflictos culturales, sociales y religiosos que tal actitud acarrearía. Parte importante de esos actores somos nosotros, sin excepción, en la medida en que, al menos una vez en nuestras vidas, recurrimos a los productos de la ciencia y de la técnica. Una vez que reconocemos ser participantes activos de las redes de transmisión de la ciencia y de la técnica, no podemos arrogarnos el papel de sus aniquiladores porque, si tuviéramos éxito, estaría en juego nuestra propia subsistencia;..."

Siguen varios párrafos más, muy buenos. De ellos rescato los siguientes:

"Solo así podremos vernos mejor sobre nuestras bípedas desnudeces, sin vergüenza de reconocer que hacemos y aceptamos la ciencia para vivir mejor, que para ello trazamos redes de poder político y social en las que hay nodos fuertes y partes más débiles, incluso rotas, y sin caer en la ingenuidad de creer que el hombre podrá alguna vez prescindir de sus manos, del lenguaje y de la conciencia para ser feliz. Desde este más sincero aunque para muchos inconfesable horizonte, la diferencia entre construir una choza y un dique no será una entre 'humanos' y 'depredadores', sino entre humanos con mayor o menor codicia pero igual intención de enmendar su entorno natural para adaptarlo a sus caprichos."
"...Una mayor franqueza con nuestros deseos e intereses será más eficaz para controlar nuestra ambición de información, confort y bienestar que la idílica pero ineficaz estrategia del ecologismo a ultranza, o las ilusiones de la reforma social o la transformación ética del hombre. Ella nos ayudará, al menos, a reconocer que la crisis ecológica es una crisis del mundo tecnificado y no de tal o cual sector de las sociedades actuales, ni de determinados sistemas éticos antropocéntricos: una crisis de todos nosotros, sin excepción - incluso la redacción de este texto se volvería infame hipocresía si con el se intentara inducir a un bucólico regreso a la naturaleza utilizando recursos de la energía eléctrica o de la informática. Aceptar nuestro papel en la depredación del planeta ayudará más a controlarla que si nos sentimos, llevados por una distorsionada concepción de la ciencia, inocentes ante sus horrores y a la vez libres de aprovecharnos de sus beneficios."
 Aquí concluyen los párrafos tomados del texto de Alberto Ranea. A partir de aquí seguiré con un análisis mío, con la intención de aportar algo más. Gracias por haber leído hasta acá. Y muchas gracias si siguen leyendo. Cuídense. MAG

EL MEDIO AMBIENTE Y LA "OPINIÓN PÚBLICA" (5)

EL MEDIO AMBIENTE
Y LA "OPINIÓN PÚBLICA"(5)
Quinta parte de párrafos extractados del texto de A. G. Ranea ("El Rey Salomón en la arcadía del ideologismo: Ciencia, medio ambiente y el invisible actor humano en el drama ecológico de fin de siglo." En: F. Goin y R. Goñi, (eds.) Elementos de Política Ambiental. 17-27. H. Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. 1.993.)

Luego de lo ya presentado, sigue diciendo Ranea:
"Este renacimiento en el siglo XX del mesianismo puritano de raíces griegas, alcanzó notable expresión cuando Karl R. Popper (1902)......desarrolló......una teoría en la que la realidad está dividida en tres mundos que, si bien en contacto mutuo, no se pueden reducir unos a otros. El primer mundo, o mundo 1, es la realidad física; el segundo mundo el de la conciencia del hombre; el tercero, el reino de las teorías científicas, de las leyes y principios lógicos, de los resultados experimentales comprobados. Popper atribuye a este mundo 3 plena independencia de los otros dos mundos pero a la vez un papel rector en el progreso de la humanidad. La racionalidad de los circuitos lógicos y de las teorías científicas, únicos habitantes del mundo 3, es el motor del progreso."

"Dado que de la ciencia se ha proyectado una falsa aunque eficaz imagen como ajena al mundo humano de lo cotidiano, no sorprende que la alternativa ante su despotismo se encare como una apelación a 'nosotros', supuestamente libres de toda responsabilidad. Se nos pide así que de nuestras prístinas conciencias surja la protesta en contra de quienes se han aprovechado de la neutralidad para realizar fines egoístas y de dominación: científicos, empresarios, políticos. En la revuelta ecologista radicalizada de los años sesenta y setenta, como en los idílicos ecologismos del presente, hay una tácita ilusión de encontrar en el fondo de nuestras conciencias una forma de psiquismo colectivo inmaculado aún por la ciencia y su bastarda aliada, la técnica. Es el sueño de la arcadía de la sabiduría popular, atesorado por movimientos que encarnarían lo más puro de la humanidad: el movimiento del Romanticismo decimonónico, al menos en sus expresiones literarias en el mundo de lengua alemana, se emparenta con el Blut und Boden de la década del treinta en Alemania, la reivindicación de la difusa cultura del Gaucho en Argentina, o la confianza en la virginidad ética del proletariado industrial urbano, encargado de llevar a la humanidad al estado final de justicia - parentezco que los actores niegan, engañados una vez más por la supuesta autonomía de la ciencia." CONTINÚA
 Los realces de texto en color rojo son míos. Mañana sigue la sexta (y última) parte de estos párrafos de Alberto Ranea. Gracias por leerlos. Ahh! Y luego, en mis comentarios posteriores, verán por qué en lugar de las flores y aves de las entradas previas,  comienzo a ilustrar estas notas con máquinas.  Cuídense. MAG                        

EL MEDIO AMBIENTE Y LA "OPINIÓN PÚBLICA" (4)

EL MEDIO AMBIENTE
Y LA "OPINIÓN PÚBLICA"(4)
Cuarta parte de párrafos extractados del texto de A. G. Ranea ("El Rey Salomón en la arcadía del ideologismo: Ciencia, medio ambiente y el invisible actor humano en el drama ecológico de fin de siglo." En: F. Goin y R. Goñi, (eds.) Elementos de Política Ambiental. 17-27. H. Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. 1.993.)

En párrafos posteriores a los comentados ayer, sigue diciendo Ranea:
"...El sentimiento de dominio sobre la naturaleza se afianzó, sin embargo, cuando la mecánica (es decir, aquéllas artes que se desarrollaron sin plena racionalización de sus procedimientos y principios) fue elevada al rango de 'ciencia' al aplicársele métodos demostrativos aprendidos de la estática de cuño arquimedeano. La naturaleza se volvió así objeto a la vez de manipulación técnica y escrutinio científico. El procedimiento alquimista de la Scheidung o separación de elementos mediante la acción del fuego, se volvió metáfora del camino seguido en la investigación científica y técnica. 'Conocer la naturaleza' significará desde entonces desmontarla en sus partes componentes elementales, ya sea a través de procesos mentales analíticos o recurriendo a los brutales métodos de la vivisección. En ambos casos, se tratará de colocar las unidades simples de información en ecuaciones que las combinen en formas desconocidas dentro de la naturaleza."

"En este primer paso de la teoría de la ciencia - que luego fuera conocido técnicamente como el 'problema de la demarcación' -, renace con fuerza inaudita lo que hemos llamado 'puritanismo epistemológico'. Del lado 'malo' de la línea separadora se alinean las actitudes básicas de nuestra vida 'humana', ejercitadas permanentemente en la política, las pasiones, en el amor y en el odio, en los deseos y frustraciones, todo ello una vez más condenado por 'irracionalidad', culpables de la ruina del hombre, de las miserias económicas, de las persecuciones y crímenes políticos, de la guerra. Por encima de tan horrendo y despreciable mundo humano, campea la luz de la razón en teorías científicas verificadas o por serlo mediante el diálogo racional con la naturaleza. Con toda crudeza se defiende por primera vez la neutralidad de la ciencia, su equidistancia del debate excesivamente humano entre ideologías, intereses económicos, luchas de clases y guerras religiosas - sin que se haga evidente su rango de divinidad, a pesar de la estrechísima vinculación que en el mundo anglosajón se establece entre el desarrollo científico y técnico de sus países y la misión milenarista asignada a sus pueblos de perfeccionar el planeta para hacerlo digno de la "Segunda Venida" de Cristo. Es la cumbre máxima del puritanismo epistemológico, pero esta vez libre, aunque solamente en apariencia, de connotaciones religiosas. La ciencia será entonces el instrumento secularizado que ayudará a superar las discordias entre los hombres, nacidas de la molesta diversidad psicológica y cultural, de la imperfección de nuestros lenguajes cotidianos, erizados de subjetividad, significaciones ambiguas e inservibles deseos meramente humanos - un instrumento que en manos de algunos gobiernos se transformó en ariete de una nueva cruzada mundial para terminar con la excesivamente humana y peligrosa heterogeneidad cultural y personal: el fin de las guerras, el hambre y la desolación gracias al maravilloso agente purificador suprahumano, la ciencia neutral." CONTINÚA
 Los realces de texto en color rojo son míos. Mañana sigue la quinta (y penúltima) parte de estos párrafos de Alberto Ranea. Gracias por leerlos. Cuídense. MAG

EL MEDIO AMBIENTE Y LA "OPINIÓN PÚBLICA" (3)

EL MEDIO AMBIENTE
Y LA "OPINIÓN PÚBLICA" (3)
Tercera parte de párrafos extractados del texto de A. G. Ranea ("El Rey Salomón en la arcadía del ideologismo: Ciencia, medio ambiente y el invisible actor humano en el drama ecológico de fin de siglo." En: F. Goin y R. Goñi, (eds.) Elementos de Política Ambiental. 17-27. H. Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. 1.993.)

Luego de los párrafos de ayer, seguimos con el texto de Ranea:
"...De origen asiático, el dualismo bajó desde el Mar Negro hasta desplazar en el Mediterráneo la visión unitaria del hombre que leemos en los textos de Homero. Como columna vertebral inconmovible, el dualismo ha sustentado el crecimiento de la cultura grecosemítica de la que ciencia y técnica modernas son hijas favoritas. Este proceso de reemplazo cultural, documentado por la literatura y la filosofía griegas llamadas 'clásicas', introdujo como novedad una visión calificada apropiadamente como 'puritana'. Según ella, en el hombre conviven y luchan dos ingredientes de orígenes y propósitos diferentes: el cuerpo, 'titánico' y terrestre, principio del mal, y la psiquis o alma, elemento divino encerrado en la cárcel del cuerpo, encargada de llevar al hombre al reino divino de la verdad."

"En este contexto cultural, el conocimiento recibió una impronta de superioridad que nunca desaparecería por completo, y que la ciencia moderna no hizo más que pulir y hacer brillar en grado sumo. Ya entre las sectas Pitagóricas del siglo VI a. C., la salvación del hombre dependía de la ascética disciplina de la psiquis. La tarea del sabio-filósofo era apartarla del comercio con lo corporal, no sólo en la purificación de las pasiones sino, principalmente, en la desatención del mundo que se presenta a través de los sentidos. Dietas y purificaciones corporales estaban acompañadas por un rígido entrenamiento en el conocimiento de las verdaderas propiedades de la realidad: las geométrico-físico-aritméticas. De este modo, la matemática quedó divinizada; lo abstracto, lo formal, pasó a ser signo de la verdad, de la realidad, de la perfección. Por el contrario, el mundo de lo corporal, de lo percibido, el reino de lo cotidiano, se volvió lastre intolerable que se castigaba con reencarnaciones en formas aún más inferiores de la vida animal y vegetal. Desgraciadamente, muy pocos sentían que podían salvarse así; la inmensa mayoría quedaba presa de las cadenas de lo terrestre en interminable sucesión de encarnaciones punitorias. A partir de entonces, las gentes vieron con creciente desconfianza a quienes concentran su atención y dedican sus vidas al conocimiento; mezcla de temor e incomprensión, la desconfianza nace porque no se reconoce en ellos al congénere humano, sino a un contacto, inalcanzable para los demás, con lo divino."

"La devaluación de lo cotidiano, de lo corporal, y la consecuente divinización de lo lógico-formal-matemático, el puritanismo de la subyugación de lo humano-corporal por lo divino-psíquico, son semillas que crecerán vigorosas cuando el siglo XVI prometa al hombre la salvación a través del poder ilimitado del conocimiento." CONTINÚA
  Los realces de texto en color rojo son míos. Mañana sigue la cuarta parte de estos párrafos. Cuídense. MAG

EL MEDIO AMBIENTE Y LA "OPINIÓN PÚBLICA" (2)

EL MEDIO AMBIENTE
Y LA "OPINIÓN PÚBLICA"(2)
Segunda parte de párrafos extractados del texto de Alberto G.Ranea:"El Rey Salomón en la arcadía del ideologismo: Ciencia, medio ambiente y el invisible actor humano en el drama ecológico de fin de siglo." En: F. Goin y R. Goñi, (editores) Elementos de Política Ambiental. 17-27. H. Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. 1.993.                                                                                                               
"Toda teoría acerca de la prevención de futuros desastres ecológicos, así como toda política del medio ambiente, deberá tomar en cuenta esa conciencia esquizofrénica que nos habilita para culpar a los 'otros' de los males del mundo y al mismo tiempo nos libra de toda responsabilidad. Esa elástica movilidad de la conciencia moral, dramáticamente vivida en el siglo XX en tragedias colectivas siempre atribuidas a los 'otros', y que tan difícil ha vuelto la depuración de la vida política en muchos países, es uno de los más firmes obstáculos para la política ecológica. Quisiera sugerir aquí que las raíces de este desdoblamiento en el que vivimos se hunden en aquellos factores que la prensa y la literatura especializadas en asuntos del medio ambiente han identificado como culpables de la crisis del planeta: la ciencia y la tecnología modernas. Trataré de mostrar que a través de éstas, una invisible red colectiva que nos incluye a todos, genera en la sociedad una manera de encarar el problema del medio ambiente que no conducirá a su resolución sino a engañosas utopías que dejarán intacto el accionar de los verdaderos agentes del desastre: nosotros mismos."

"...Si la ciencia carece de vinculaciones precisas con la sociedad, podemos asignarle cualquier contexto político a discreción. También podemos dirimir el conflicto ecológico lanzando andanadas de argumentos falaces en contra de la aplicación de la ciencia por parte de sistemas sociopolíticos que nos desagraden. Una versión mitigada de esta estrategia, desarrollada particularmente en los Estados Unidos de Norte América, supone que la ciencia y la técnica se volverán dóciles amantes y protectoras del medio ambiente cuando estén en manos de quienes defienden una ética ambientalista centrada en la vida o en el planeta y no meramente en el hombre. A pesar de reclamar como antepasado directo de su posición la declaración de los derechos naturales del hombre de John Locke (1632-1704), esta actitud coincide con la anterior en tanto presupone también que el impacto de la ciencia sobre el medio ambiente no depende de sus cualidades intrínsecas sino de la utilización que de ella se haga. En realidad, las tres actitudes mencionadas ignoran que en el desarrollo mismo de la ciencia y de la técnica se ocultan relaciones e intereses sociales y colectivos que les han permitido circular libre y exitosamente por las distintas épocas y sociedades - relaciones que no son 'exteriores' a la ciencia, sino que la han constituido como fuerza social." CONTINÚA
Los realces de texto en color rojo son míos. Mañana sigue la tercera parte de estos párrafos, que ponen en contexto claro la esquizofrenia, o dualismo, de como se toma a la temática ambiental en la "opinión pública." Cuídense. MAG

EL MEDIO AMBIENTE Y LA "OPINIÓN PÚBLICA" (1)

EL MEDIO AMBIENTE
Y LA "OPINIÓN PÚBLICA"(1)
Estimados, hace tiempo que leo y releo un artículo de Alberto G. Ranea, y no he encontrado nada mejor para describir la situación actual de “la opinión pública” (como verán que la menciona el mismo Ranea), con respecto a temas ambientales varios, y especialmente a los que, a contramano de la realidad objetiva, circulan en la web. Valga el caso de la oposición a la minería, o la locura de pensar que habrá una próxima guerra mundial por el agua en el mundo. Ya escribí algo sobre estos temas en el blog (ver enlaces previos). Ahora, dada la claridad meridiana del enfoque de Ranea,  me tomo la libertad de transcribir textualmente algunos párrafos (citando la fuente) de un trabajo presentado por este investigador, en un libro en el cual también me tocó en suerte escribir un capítulo. El trabajo es el siguiente:
"El Rey Salomón en la arcadía del ideologismo: Ciencia, medio ambiente y el invisible actor humano en el drama ecológico de fin de siglo." En: F. Goin y R. Goñi, (editores) Elementos de Política Ambiental. 17-27. H. Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. 1.993. 
Acá presentaré esos párrafos textualmente y en seis entradas sucesivas, tratando de no sacarlos de contexto. Solo haré algunos comentarios, a los que pondré entre corchetes, con otro estilo de letra y otro color de fondo, para diferenciarlos del texto de Ranea. Finalmente haré una entrada con algunas opinones personales fundamentadas en este excelente trabajo.

Primera entrada
(Siguen párrafos de A. G. Ranea)
"...Sin adevertirlo, la 'opinión pública' (término que describe el manto de fragmentarias informaciones tendido a diario sobre nuestras conciencias, reemplazando, con mayor o menor éxito, las intuiciones personales de los asuntos, así como la opinión de quienes eventualmente hayan logrado desarrollar puntos de vista alternativos) se ha adentrado en el territorio de filósofos, historiadores y sociólogos de la ciencia y de la técnica.    
Con envidiable confianza se nos advierte que las causas de la crisis ecológica nacen de las oscuras maquinaciones de indeterminados agentes victimarios del planeta a los que se identifica con 'el hombre'. La brecha abierta así entre los malvados 'seres humanos depredadores' y 'nosotros', sus víctimas inocentes, se profundiza aún más cuando se nos informa acerca de las armas mortíferas utilizadas en contra de nosotros y de la naturaleza: la ciencia moderna, la innovación tecnológica, la política. Por añadidura de males, leemos cotidianamente, y aprendemos en aulas y laboratorios altamente prestigiados, que estos instrumentos actúan con independencia unos de otros; más aún, que son ajenos a la voluntad de las víctimas: nosotros y el medio ambiente. Se nos ofrece así el derecho moral a opinar acerca de cuáles de los siguientes ejércitos invasores son responsables del desastre ecológico: científicos manipuladores de teorías diabólicas, empresarios maquiavélicos y sus tecnologías cipayas al servicio de ganancias incalculables, políticos enfermos de codicioso poder y falta de escrúpulos a ultranza. Por fortuna nosotros, las víctimas, habitantes de las ciudadelas de la 'opinión pública', quedamos absueltos de culpa y cargo, de manera que podemos continuar con nuestras vidas sin alterar en lo más mínimo nuestros hábitos cotidianos. Gracias a ello podemos participar en todo tipo de rebelión ecologista y a la vez disfrutar del confortable mundo de la informática, pilas alcalinas y energía eléctrica, de sofisticados medios de refrigeración y calefacción, de veloces automóviles y vuelos turísticos internacionales, sin que nuestras conciencias despierten de su sueño dogmático para molestarnos." CONTINÚA EN:http://blog-de-mag-ambiental.blogspot.com.ar/2010/08/el-medio-ambiente-y-la-opinion-publica-2.html
 [El realce en rojo corre por mi cuenta. Ya me referiré a este párrafo en mi nota final. Mañana seguiré con la segunda, de seis entradas consecutivas. A quien le interesó esta, le sugiero que siga con las próximas; no tienen desperdicio. Gracias. Cuídense. MAG
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