martes, 17 de agosto de 2010

LA HUMANIDAD Y LA NATURALEZA (4)

LA HUMANIDAD
Y LA NATURALEZA(4)
SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS

 (Continuación de: http:http://blog-de-mag-ambiental.blogspot.com.ar/2010/08/la-humanidad-y-la-naturaleza-3.html )
En ese estado de cosas llegamos al presente con una humanidad que en el último siglo y medio experimentó una enorme acumulación de conocimientos científicos y tecnológicos. Y a la vez que esa acumulación crecía, la humanidad se fue alejando de su perspectiva natural, tanto en los hechos como en los discursos. Porque en la mayoría de los hechos, como en la mayoría de los discursos, de acuerdo a la "opinión pública", pareciera que los humanos van por un lado y la naturaleza por otro. "Hay que salvar el planeta", es la síntesis del discurso de ecologistas y ambientalistas, mientras miran a la naturaleza  como si  ella estuviese "atrás de un vidrio." La miran "desde afuera", sin darse cuenta que son parte de ella, del mismo modo que lo fue toda la humanidad, desde que comenzó a andar en "dos patas" y a desarrollar su intelecto.
Todo el desarrollo intelectual de los humanos, ocurrió como un proceso natural más.  O dicho con palabras de alguien de quien no puede decirse que haya respondido  a "los intereses de las clases dominantes", 
el propio Federico Engels: "..el espíritu humano es el más excelso producto de la materia orgánica."(1) En ese contexto, y analizado con el enfoque de la dialéctica engeliana, podemos decir que la acumulación (cuantitativa) de conocimiento científico y tecnológico, por otra parte exponencial e irreversible, generó un cambio cualitativo en el planeta, dando lugar a la aparición de una nueva y trascendental "esfera" natural, la que se suma a las cuatro primigenias (Hidrosfera, Atmósfera, Litosfera y Biosfera).
Esta nueva esfera es la Tecnosfera, a la que algunos autores también llaman "Noosfera" (este tema está bien desarrollado por Novik, en el trabajo que ya mencioné, obviamente bajo un enfoque engeliano, pues era investigador de la URSS hacia 1.960 y 1.970).
Esta es la razón por la cual ilustré algunas de las notas anteriores con máquinas. Porque desde este punto de vista unitarista, las máquinas son producto de la evolución intelectual de los humanos, y por ende, deberían ser consideradas NATURALES! (Aunque decir esto me cueste más de un "palo", una mirada ceñuda, una carcajada excéptica, o la excomunión. Mis espaldas están acostumbradas.)
La Tecnosfera es producto del desarrollo intelectual de la humanidad, y por lo tanto, tan natural como las demás. Negarlo sería darle rango sobrenatural y por ende, sería analizarla con enfoque dualista, poniendo a la naturaleza por un lado y a la humanidad por otro lado(2). Hay que convencerse que desde la llamada Revolución Industrial, la naturaleza evolucionó y evolucionará bajo el influjo de esta nueva esfera. Del mismo modo en que con la aparición de los primeros seres vivos fotosintetizantes, allá por el Paleozoico, surgió el oxígeno libre en la atmósfera del planeta. Y con el oxígeno libre,  la naturaleza evolucionó bajo el influjo de los procesos oxidativos, de un modo irreversible e inevitable. 
También en este caso y si aplicamos la dialéctica engeliana, podemos decir que el incremento en la cantidad de seres fotosintetizantes fue incrementando la cantidad de oxigeno libre en la atmósfera, hasta que su cantidad generó un cambio fundamental en la calidad atmosférica (."..todo tiempo pasado fue mejor!" hubiese podido reflexionar con razón, cualquier bacteria anóxica!) A propósito de los procesos oxidativos, vale recordar que antes de la aparición de esos primeros seres fotosintetizantes, la atmósfera terrestre contenía más del 9% (nueve por ciento) de dióxido de carbono (CO2). Un porcentaje enorme, si lo comparamos con las alrededor de 400 ppm (partes por millón)  de CO2 que contiene la atmósfera actual.
Hasta ese entonces, todo el oxigeno existente en el planeta, estaba combinado con  Carbono formando CO2 y carbonatos, o con otros elementos químicos, formando otros minerales. Los primeros seres vivos fotosintetizantes comenzaron a tomar el CO2 atmosférico,  fijando el carbono  en sus tejidos y liberando oxígeno a la atmósfera. Hasta llegar a una atmósfera como la actual, con algo más del 21% de oxígeno libre. Ese fue el cambio evolutivo quizá más drástico y trascendental que experimentó el planeta a lo largo de sus conocidos cuatro mil quinientos millones de años de existencia. Me imagino que si en aquél entonces hubiesen existido "ecologistas" y "ambientalistas", estarían "discurseando" para terminar con todos los seres fotosintetizantes, pues era real que estaban modificando profundamente el planeta.
Pero retornar “al arco y a las flechas”, dicho esto en sentido figurado, para recuperar la armonía entre la humanidad y la naturaleza, tal como postulan
quizá con la mejor de las intenciones algunas corrientes de opinión preocupadas por el enfrentamiento entre actividades humanas y naturaleza,  sería prácticamente imposible.  Por un lado, tal retorno “al arco y a las flechas”, o dicho de otro modo, renegar de los logros científicos y tecnológicos, también sería volver a la viruela, al paludismo, a la difteria y a tantas enfermedades hoy controladas. Sería dejar de lado los logros genéticos en la agricultura y la ganadería, volviendo a las hambrunas características del Medioevo. Sería dejar de lado la rapidez de las actuales comunicaciones (...y ahí quisiera ver a más de un "defensor" de la naturaleza, sin fax, sin celular y sin Internet!)
Por otro lado sería imposible, pues del mismo análisis dialéctico de los procesos naturales, se desprende que estos, incluyendo la evolución intelectual de la humanidad, ocurren de forma lineal e irreversible. En suma, el planteo de renegar de los avances científicos y tecnológicos, también sería enfrentarse con la naturaleza, puesto que esos avances son la manifestación suprema de la evolución intelectual humana, como parte de su evolución natural.
Continua...

El video muestra parte del proceso de cosecha de sal común
(Salinas del Bebedero, San Luis, Argentina)

(1)Palabras de Federico Engels en el prefacio a su obra "Dialéctica de la Naturaleza." (Editorial Problemas, Buenos Aires, 1941. Traducción del Dr. Augusto Bunge.) Quien acaso se incomode por la palabra "espíritu", no se la agarre conmigo. Es asunto del traductor! - El enlace (link) corresponde a una traducción mucho más moderna, pero el concepto es similar. Aunque en lugar del término "excelso" usa "supremo", igualmente emplea el término "espíritu."
(2)No entro en consideraciones teológicas, por el espacio que eso llevaría.
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